Cartas de nuestros usuarios

Desde nuestro estreno en ‘cyberpais’ el 14 de octubre de 2004 hemos recibido muchas cartas con dudas, consejos y agradecimientos. Intentamos responder inmediatamente. Recomendamos poner en asunto ‘piojos’ para que los envios no sean confundidos con un correo con virus o spam etc.
A continuación podéis leer algunas de estas cartas que sin duda os servirán de consolación si no de ayuda.

2007-02-07 - ¿POSIBLE INTOXICACIÓN POR INSECTICIDAS?

Estoy encantada de haberos encontrado, porque por fin puedo contar mi historia a alguien. Permitidme que me explaye porque como veréis estoy absolutamente desesperada y no se lo puedo contar a nadie más.

Llevo sin abrazar a mis hijos desde hace 7 meses.
A primeros de mayo del año pasado cambié de trabajo, tuve una reunión con mi nuevo jefe para que me fijara los objetivos de mi nuevo trabajo, y yo con mi traje comprado el día anterior, toda maquilladita y resplandeciente, para "rebajarle" los objetivos. Cuando de repente me noto un picor insoportable detrás de la oreja y después de rascarme, no sé porque razón miré mi uña con una impecable manicura francesa y descubro un "elemento" negruzco de considerables dimensiones. Adiós muy buenas con la reunión de objetivos, estaba escopetada por salir de allí al baño. Efectivamente, en el baño sobre la encimera descubrí la característica forma del bichito en cuestión que solo reconocí por los folletos y documentales de mi colegio, porque, afortunada yo sin saberlo, jamás en mi época escolar sufrí la plaga.

Pues bien, desde entonces no los he soltado. El primer tratamiento fue FREE LEND, no los mataba pero si inmovilizaba a algunos, fue horroroso. Ese fin de semana me iba a la sierra a casa de mis padres con los niños y me lo pase entero en el baño viendo cómo los bichos de 3 o 4 milímetros (verdaderas bestias) caían a discreción en el lavabo acompañados de mis gritos de película de miedo, porque por aquel entonces yo era bastante asquerosita de esos y otros bichos, (ahora ya soy una campeona, hasta les hablo por las noches). Mi madre me paraba por la espalda porque a 4 metros llevando un vestido blanco había visto un bicho negro en mi trasero (decía que no había visto nada igual ni en la posguerra) y lo vimos con lupa y era un piojo. Revisamos a mis hijos y tenían alguna que otra liendre. Contagiamos a toda la familia.

Nos pusimos OTC Permetrina mi madre, mi hermano mayor, mis hijos y yo. Mi hermano pequeño se rapó al cero, mi padre casi me echa de su casa cuando mi madre le enseñó los cabezales de las almohadas de mis hijos, y en la intimidad también se lo puso.

Yo me corté mi larga melena de Pantoja a un elegante corto de cuatro dedos que afortunadamente no me quedaba tan mal. Pero a partir de entonces mis hijos empezaron a tener cada vez más liendres, piojos y ninfas, usando productos cada 5-7 días. El siguiente fue Filvit (el de toda la vida) para la bebé y Piretrin ISDIN para el resto. Filvit fue tirar el dinero, y el ISDIN a la pequeña de 1 año parece que le funcionó, pero a los mayores nada en absoluto. Comenzamos a lavar sábanas y toallas cada día, imaginaos el trabajazo para una familia numerosa. Cada vez que mis hijos me veían con la liendrera salían corriendo. Ya no se creían el cuento chino de los "mosquitos cagones del pelo", ya sabían que eran piojos. Además ya estábamos en la playa y no podía distinguir piojos, liendres, ninfas y arena de playa. Probamos el dichoso LIPUK, menudo atraco, era una mermelada de coco absolutamente pegajosa, y encima tienen la desvergüenza de decir que no hace falta lavar el cabello sino únicamente aclarar porque lo dejaba suave y desenredable, cada vez que metías la liendrera no podías avanzar hacia abajo ni dos dedos, los enredones eran de órdago.

Al final llegué a la conclusión de que de tanto usar la liendrera con toda la familia nos los estábamos pasando los unos a los otros. Mi marido, que se encontraba en absoluta negación de la realidad, consiguió convencerme de que no teníamos nada. Así que durante dos días les puse a todos ISDIN y les lavé con lo que quedaba del champú de Filvit. Lavamos sábanas y toallas por última vez, dejamos la casa de la playa (con la esperanza de haberlos dejado allí) y volvimos a Madrid. Y con la absoluta coordinación de los cinco en la aplicación del tratamiento el mismo día y el lavado de todo el equipaje al volver a 60 grados, creí haberlo conseguido, al menos en lo que respecta a los niños.

Lo mío era más dramático. Yo seguí dándome de todo lo hasta ese momento conocido con una periodicidad que poco a poco bajaba de una semana a 3 días. No he parado todavía. Tenía verdaderos agujeros en la cabeza, ya no eran granos, eran bebederos de heridas para que los piojos montasen el nido de su prole.
La alarma salto cuando comienza el cole (ya estamos en septiembre) y a las dos semanas exactas recibo una "nota estándar impersonal" de aviso de piojos. Eso quiere decir que lo vigiles, si además de la nota recibes la "llamada" es que tu hijo es el foco y te lo mandan para casa hasta que la plaga esté controlada. En casa le miré con indiferencia y no vi nada. Pero a las 9 de la noche cuando estoy leyendo el cuento en la cama al nene (yo sentada en el suelo), me explica que la profe interrumpió la clase cuando vio bichitos que se pasaban de su cabeza a la de su compañerita de mesa. Y, toma método didáctico para que nadie discrimine a los niños, se pone en medio de clase a revisarles y clasificarles: TU SI; TU NO. Mi hijo era de los que NO, pero a estas alturas yo sabía que el haber pasado la inspección ocular de la profe no me salvaba, que seguro que mi niño había intercambiado especies con su amiguita, Así que comienzo la inspección a las nueve de la noche, descubro mil especimenes y le mando a mi marido a la farmacia. Esta vez le tocaba el turno a CUSITRIN, y oye, este no fue mal. Los tres niños estaban infectados y con una sola aplicación lo hemos controlado hasta hoy.

En mi caso (claro, yo también estaba hasta arriba) no sirvió de nada. Parecía que arrasaba con la plaga en el momento, pero yo seguía de inspección y seguía "cosechando".

Últimamente probé lo del ACEITE JOHNSONS, pero no hay quien lo quite al día siguiente (parece que no te lavas en un mes) y llega un momento que el asunto se te desmanda y hay que volver a la química. En un momento de desesperación volví al FILVIT-P, es la versión mejorada con Malation, pero como si nada. En medio de esta desesperación hace dos semanas me sinceré con mi farmacéutico y amigo que después de alucinar y comentarlo con colegas, me recomendó PARAPLUS, que es como un cóctel que lleva un poco de todo. Le pedí dos botes y me despedí de él, esta vez no fue efusivo ni salió de detrás del mostrador para darme dos besos como hacía siempre.

Para ponerme el PARA PLUS tuve que salir a la terraza (lloviendo y con un frío de los de estos días de Noviembre) y cubrirme la cara desde la frente hasta la barbilla y las orejas con una toalla. Al principio bien, y hasta yo me lo creí porque el farmacéutico me dijo que era el último cartucho, que lo siguiente ya es el pelo al 1, pero a los tres días me tumbé en el sofá y viendo la película los noté, me picaba todo el lado que tuve encima.

Otra vez picor, granos y heridas dolorosísimas. Ahora demás ADENOPATIAS también dolorosísimas. Esto es lo peor, todos los ganglios inflamados. No sé si alguien sabe lo que duele al tacto y al mover el cuello. Me puse la segunda dosis de PARAPLUS a los cinco días y esta ya no ha sido tan bombazo, más bien ni caso. Estoy plagada y dolorida de nuevo.

En estos 7 meses no he tenido otro peine que la liendrera y he ido a trabajar todos los días sin excepción con el pelo mojado, claro, en verano a nadie le extrañaba. Me ponía el vinagre el fin de semana y el olor me duraba toda la semana. Cada día estoy una hora por la mañana y otra por la noche delante del espejo escarbando mi cabeza y aprendiendo las 500 especies de piojos. Desde entonces no he podido contar a mis hijos el cuento como les gustaba, en la cama grande y tumbados los cuatro. Procuro no abrazarles. Sacar a la bebe de la cuna me recuerda a cómo lo hacía Schwarzenegger en Poli de Guardería cuando alguno se le hacía caca. Y prefiero no comentar lo de las relaciones sexuales. A pesar del frío que hace, no me atrevo a ponerme bufandas ni he sacado el abrigo de lana, sigo con la gabardinita.

Si entendéis mi desesperación podéis decirme cuándo y cómo acabará esto. Ya me parece una enfermedad crónica.

Gracias por haber leído toda mi historia, al menos me encuentro más aliviada por sentirme escuchada por tantos/as de vosotros/as que alcanzais a saber por lo que estoy pasando.

Un fuerte abrazo. Maria. Madrid.

 

MCP RESPONDIÓ:

Gracias por contarnos tu calvario. Tu historia es dramático pero muy típico de las familias numerosas. Es importante guardar los botes y enseñarlos a los pediatras / médicos de cabecera para apoyar nuestras protestas.

En teoría 'los piojos no son peligrosos en si para la salud' pero creemos que en vista de estas experiencias las autoridades sanitarias deberían investigar la resistencia de los piojos frente a los pediculicidas y sus consecuencias. Ha llegado sin duda el 'super piojo'. Sin embargo, no se puede descartar que lo que tienes es una dermatitis después de tanto producto y tanto piojo y no estaría de más que una amiga con experiencia te revise a conciencia. Por cierto ¡hay una nueva forma de abrazar a los hijos! - el abrazo de dos alturas - una cabeza de las dos tiene que estar a la altura de un ombligo...

Volver a la sección Cartas de Usuarios