Cartas de nuestros usuarios

Desde nuestro estreno en ‘cyberpais’ el 14 de octubre de 2004 hemos recibido muchas cartas con dudas, consejos y agradecimientos. Intentamos responder inmediatamente. Recomendamos poner en asunto ‘piojos’ para que los envios no sean confundidos con un correo con virus o spam etc.
A continuación podéis leer algunas de estas cartas que sin duda os servirán de consolación si no de ayuda.

2005-09-27 - EL ZZ SALVÓ EL VERANO

Recomendado por una amiga he entrado en vuestra página web, que me ha sido utilísima, y me gustaría contaros mi experiencia horrible de este verano.

El día 22 de julio, último de guardería, nos fuimos de vacaciones. El primer día pensé en hacerle a mi hija (de tres años) dos trenzas con su precioso pelo y al separarle los mechones ¡horror!... Estaba con unos piojos tan grandes que incluso mi madre pensó que eran mosquitos. Era mi “primera vez” y no le di la importancia que hoy, por supuesto, le daría. Me fui a la farmacia y me gasté casi 60 euros en productos que os puedo decir que no hicieron nada, absolutamente nada. Una semana después, y tras comprobar que había más liendres, decidí cortarle el pelo y dejárselo en melenita corta, además de cortárselo también a mi otra hija (1 año) por prevención. La pesadilla no terminaba, y una semana después le quité a la pequeña tres piojos, que si bien no eran muchos, habían dejado su cabeza repleta de liendres.

En la farmacia me decían que imposible utilizar productos en menores de dos años, y en su pelo rubio las liendres son muy difíciles de ver. Solución: el 13 de agosto me fui a la playa pasando nuevamente por la peluquería. Mi paciencia se agotaba. Yo me había revisado y había sacado también de mi cabeza dos piojos sin, gracias a Dios, mayores consecuencias.

Sin embargo, nuestro periodo veraniego se oscurecía. No era capaz con el vinagre de eliminar los piojos de la pequeña. La mayor estaba harta de revisiones, aunque tuve la suerte de dar con el ZZ de toda la vida ¡milagro! Los piojos caían sin miramientos. Sin embargo, el 20 de agosto ¡un mes después! Nuevamente la pequeña contagió a su hermana, y mi paciencia se colmó. Compré una máquina corta-pelos y se lo corté al 3. A la mayor la traté nuevamente con el ZZ. Los erradiqué. Desgraciadamente la experiencia me ha costado el pelo de mis hijas (menos mal que es un mal muy menor) y mi pelo, que me lo he destrozado con tanto potingue y tanto peine.

Durante un mes he soñado con piojos volando de un sitio a otro, cada vez que veía un mosquito en casa pensaba si podía ser uno, no soportaba ver a la gente tocándose la cabeza, me pasaba el día rascándome... En fin, qué os puedo contar, una experiencia que ya me han advertido que se repite cada año. Ahora estoy prevenida, y os puedo asegurar que soy toda una experta en detectar piojos y quitar liendres. El ZZ y un “gorrito piojero” como lo llamamos en casa, han sido milagrosos para mí, y su coste, ridículo frente a todos esos productos de farmacia que desequilibran la economía.

También quiero “criticar” que con el tiempo me he ido enterando que desde un mes antes en la urbanización donde vivimos todos los niños los habían tenido, y la vergüenza por comentarlo me tuvo en la ignorancia durante todo ese tiempo. Es importante advertir de la situación a los papas que pueden padecerlo, ya que cogidos a tiempo es mucho más fácil eliminarlos.

Muchas gracias por vuestros consejos y mucho ánimo para seguir adelante.
Carmen B. Cáceres

 

MCP RESPONDIÓ:

Muchas gracias por tu carta. Creemos que el ZZ funciona por el 71% de alcohol que contiene, no por la permetrina en sí. Parece ser que el alcohol no mata las liendres con lo cual el segundo tratamiento a los diez días es muy importante. Tienes mucha razón con tus críticas. Los círculos viciosos se deben a la vergüenza.

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